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martes, 22 de septiembre de 2015

La Cruzada Nafticó

   Desde La Armada se ha organizado una campaña narrativa por equipos de Wh40K, podéis ver todos los detalles y trasfondo de cada jugador en el hilo que tiene por nombre, al igual que la campaña, La Cruzada Nafticó.

   Los compañeros de campaña se han currado unos trasfondo de lo más variopinto, que dan personalidad y profundidad a este tipo de eventos. No quiero ser menos, así que presento un breve trasfondo:

   El Consejo de Videntes de Saim Hann no se reunía salvo en caso de extrema urgencia, los clanes de Jinetes del Viento del mundo astronave eran muy independientes entre ellos y en ocasiones iban a la guerra sin consultar con otros Videntes que no fueran los propios.

   Por ello, y pese a su discreto estatus dentro de la astronave, fue convocada al Consejo como Vidente y Señora del Clan Speek. En su joven vida para los estándares de su raza, era la segunda vez que se la llamaba, por lo que al menos sabía que podía esperar: horas de discusiones entre sabios Videntes y belicosos Autarcas, antagonistas en su visión de la guerra y la estrategia a largo plazo.

   Su Vyper modificada para encauzar su psique y reforzarla en el campo de batalla inició la grácil maniobra de aproximación a la antesala del Bosque de Cristal. Su irá creció en el pecho al percatarse por el lenguaje corporal de los allí presentes de que la reunión ya llevaba horas en marcha.

   De hecho, al poco de aparecer ella, fueron llegando otros Señores del Clan; algunos al darse cuenta del menosprecio que les habían hecho, dieron media vuelta con un exabrupto en los labios antes de acelerar hacía sus propios dominios. La mayor parte de los rezagados eran Señores de clanes pequeños o con poca fuerza bélica en general, lo cual no hizo más que incrementar su rabia por agravio comparativo.

   Aún así, si quería seguir medrando en los vientos de Saim Hann, necesitaba la alianza o al menos el visto bueno de los señores de los grandes clanes. Por ello, sosegó su psique, trago su orgullo, anotó mentalmente quienes estaban presentes para un futuro; y se abrió paso entre los gritos y amenazas que se lanzaban los Autarcas y Videntes de menor estatus con los más antiguos y respetados homólogos. 

   - Yo soy Viz´nta del Clan Speek, la constructora en el Viento. Presento mis respetos al Consejo y solicito humildemente entrar en el circulo.

    Ante sus palabras, muchos de los recién llegados se burlaron o se fueron insultando y  maldiciendo, llamándola  Bruja de medio pelo y monkeigt, recordándola entre risas viejas derrotas y menospreciando victorias.

   Pero ellos no eran los destinatarios de sus palabras, por lo que no pudo más que sentirse satisfecha cuando Adh´lanu, Vidente del poderoso Clan Alean y hermano de sangre y armas del mismo Nuadhu, se acercó a ella pronunciando unas palabras que la embarcarían a un largo viaje, a la Nebulosa de las cinco gemas, que los moinkeigt llamaban Nafticó:

   - Viz´nta del Clan Speek, Saim Hann tiene una misión para que puedas probar tu valía y la de tus jóvenes guerreros. Y para tus extraños constructos - añadió con sorna.

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   Según avance la campaña, iré ampliando el trasfondo acorde a los acontecimientos. 

viernes, 16 de mayo de 2014

Trasfondo V Torneo de La Armada

   El próximo 5 de Julio será el V Torneo de La Armada, y solo tenía pendiente hacer el trasfondo de la mini Campaña, si algún asistente escribe algo y quiere, ampliaré este post para unificarlo todo y poder consultarlo en un futuro.

   El bosque de cristal de Saim Hann refulgía palidamente entre cacofonías a duras penas audibles, durante milenios, los Videntes de su estirpe buscaban allí su último descanso, petrificándose paulatinamente mientras conversan más y más con Saim Hann. Algún día, ella sería parte de ese lugar, como sus ancestros.

    Con el paso de los siglos, el hueso espectral los rodeaba, crecía como una elegante estalagmita blanca buscando la Cúpula. Los más antiguos se habían conectado con el techo, creando una estructura llena de nodos y sinapsis cual red neural, la ingeniería de los Ancestrales era elegante y efectiva una y otra vez.

   Como una rosa de color carmesí brotando en aquel frío bosque, Viz´nta había permanecido días, tenía que contar a Saim Hann lo visto tras Classis Cuarta y su vagabundeo hasta poder huir del sistema. El mundo astronave la hablaba tenuemente, era joven, y los espíritus, irónicamente, no querían perder su inacabable tiempo dando información tan antigua y obvia en su intemporal estado.

   Tras su letargo, abrió los ojos, hambrienta y exhausta, pero considerablemente más sabía y poderosa que antes, tendría fuerzas incluso para invocar un demonio...

   Tenía que aprovechar su estado, su sintonia con el éter, lanzaría las runas en busca de los hilos del destino. Se vio con fuerzas como para empezar la lectura con varias runas, metió una lánguida mano en su bolsa de cuero y lanzó al aire las dos primeras runas que toco: lo nuevo, rotando como "el Monkeig"; y el hueso espectral, en una inusual representación de la máquina. 

   No esperaba esa lectura, lanzó una única runa, maldiciendo la osadía de empezar con dos. El Sacerdote, quieto bajo las otras dos runas, como templo. Uno de los planetas de esos humanos que intentan tornar la carne en metal, la mayoría eran obscenas forjas de sus obscenas maquinas de guerra.

   Lanzó otra runa, el enemigo le quemó la yema de un dedo cuando ocupó su lugar, bocabajo, sobre el conjunto. Eso no era bueno, casi pierde la concentración, había oído cosas parecidas a los ancianos Videntes, pero no conocía a ninguno de ellos que se hubiera quemado por la runa maldita.

    Tenía que averiguar algo, y ya, desdeño su nerviosismo y concentro sus energías, metió la mano en la bolsa y lanzó las runas frente sí. Desde el éter, gracias al dudoso don de su estirpe, pudo ver una realidad futura. Un mundo forja, ocupado por los sacerdotes Mon keight, es la orbe más brillante de muchos sistemas colindantes. 

   Se acercó lo más rápido que pudo a aquel mundo, pudo ver como una excreción de la disformidad explotaba junto a él, escupiendo una amalgama de flotas, cuyo viaje se vio violentamente interrumpido. Estaba perdiendo visión, las corrientes de la disformidad forzaban por proseguir su camino. Buceó más hondo, vio como ardía aquel planeta, vio a gigantes azules y blancos arder en sus hangares, incomprensiblemente inmóviles ante la matanza; a los guerreros humanos de armadura azul; viles asesinatos en honor de los dioses oscuros...

   Tenía que volver, si el vinculo se rompía, no quería ni imaginar lo que sería de su alma. Mientras regresaba, vio como sin aquel orbe brillante, el resto de orbes caían como una pieza de dominó, oscureciendo todo el sector poco a poco. Horrorizada, vio como la inconfundible luz de Ost-in-Edhi, el antiguo mundo astronave, se apagaba justo antes de salir del éter.

   Volvió al bosque, no sabía cuanto había pasado, pero las runas estaban heladas, y su hambre le aguijoneaba el estomago. Estaba a punto de desmayarse, pero antes tenía que volver a hablar con Saim Hann, necesitaba un nombre, aunque no confiaba en los taciturnos primos de Ost-in-Edhi, eran entendedores del Hueso Espectral, podría pedir algún cantor para su clan como pago por el aviso.

   Rápidamente volcó lo que había visto, el mundo astronave, aburrido y hastiado, le dio una escueta respuesta: Usear´ar, o como la llamaban los monkeig, Armatus V.

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La versión de Neddard - LCD:

Aún no podían creerse la desfachatez de la vidente semisalvaje del atrasado mundo astronave de Saim-Hannque se había atrevido a avisarles de un potencial peligro en la madeja del destino. ¡Como si nuestro Consejo de Videntes no tuviera capacidad más que sobrada para navegar por el Mundo de Posibilidades!

A pesar de ello enviarían un contingente a ese planetucho desconocido para demostrar su poder, ya iba siendo hora de que las razas inferiores comenzasen a temer el nombre de Ost-in-Edhil... Un crucero fantasma con su dotación espectral sería suficiente, no pondremos en riesgo inútilmente vidas eldar (al menos de nuestro mundo, los motoristas salvajes a penas podían considerarse eldar).

Mientras tanto otro conflicto tenía que resolverse, unos mong-kreig semimecánicos estaban a punto de abrir un portal que llevaba 10000 años cerrado por una buena razón. Era perentorio evitarlo y acabar con cualquier testigo... Tras milenios de aislamiento había llegado el momento de reconquistar la galaxia de manos de seres débiles e indignos.

   El enlace del original.

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La versión de Will; de Orgullo Freak, posteada originalmente en La Armada:

"La atmósfera en el inmenso hangar se encontraba saturada por el aroma de los inciensos votivos y los aceites con que se ungían cada una de las piezas de aquellos inmensos guerreros. Los gases propelentes de la maquinaría empleada en su cuidado, y los residuos liberados por las ciclópeas soldadoras que repasaban las juntas de sus blindajes, contribuían a que el aire en su interior fuese irrespirable para los humanos, sin embargo Haximanides hacía tiempo que no debía preocuparse por aquellas debilidades de la carne. El Archimagos supervisaba personalmente los trabajos mientras observaba a aquellos gigantes azules y blancos que habían acogido en su planeta, analizando cada desperfecto, cada muesca que mostraban fruto de los siglos que los Caballeros habían servido al Imperio. Para él aquello era como leer un libro abierto que le narraba las legendarias gestas de los valerosos guerreros.

Aquellas máquinas siempre le habían fascinado, por supuesto palidecían al lado de los dioses mecánicos que defendían sus dominios, pero la tecnología de los Caballeros le hablaba de un tiempo ya perdido donde el conocimiento había sido puesto al servicio del hombre. Su mundo forja, el quinto planeta del sistema Armatus, nunca había contado con una casa de Caballeros, y Haximanides aprovechaba cualquier oportunidad que se le presentaba para estudiar en detalle los secretos que estos encerraban.

La Casa Armata, perteneciente al planeta Caballero del mismo sistema, había jurado lealtad al Emperador hacía milenios, pero aquello no había impedido que siempre hubiesen sido sus aliados. Ahora, tras años de luchas alejados de su hogar, los nobles guerreros habían regresado, y solicitaban su ayuda. Las muchas batallas libradas les habían dejado malheridos y solo un mundo forja como Armatus V, tenía los medios de devolverles toda su gloria, de modo que la Casa en pleno había acudido a su hangares para recibir la bendición del Omnissiah.

Los coros de salmos, entonados por los cientos de adeptos que rodeaban aquellas máquinas legendarias, se elevaban en un crescendo espasmódico que embriagaba los sentidos del Archimagos con su santidad y significado. Era el momento de reactivar a los caballeros para que volvieran a la batalla. Los guerreros ya se encontraban en sus tronos y solo faltaba una última orden para que los soportes liberaran a los Caballeros y les permitieran marchar de nuevo.

Haximanides se disponía a emitir la orden a través de la noosfera cuando los salmos llegasen a su punto álgido, pero en ese momento se desató el desastre.

El Archimagos pudo ver la corrupción en el código en cuanto inundó el sistema. Su abigarrada y horrible estructura pronto infectó la noosfera del hangar impidiendo la comunicación con los espíritus máquina de los Caballeros. Tal era su virulencia que Haximanides pudo comprobar como uno a uno los guerreros que dirigían aquellas máquinas legendarias entraban en coma, haciendo inútil todo esfuerzo por llamarles de nuevo al mundo consciente.

Las señales de alarma se multiplicaban en las redes de comunicación, el código corrupto parecía haberse limitado al hangar que contenía los caballeros, pues carecía de la fuerza para enfrentarse a los sistemas de seguridad de la noosfera planetaria, pero sin duda había sido diseñado para un fin y lo estaba cumpliendo a la perfección. Solo aquellos que habían faltado a las directrices de Marte, los que se hacían llamar servidores del Mechanicum Oscuro, podían encontrarse detrás de aquello. El Archimagos se reprendió a si mismo al darse notar como era incapaz de controlar los sentimientos de odio y repugnancia, aunque rápidamente los catalogó como anormalidades de su diseño que debería reparar cuando tuviese tiempo, pero aquel no era el momento, pues los problemas no dejaban de multiplicarse.

En el mismo instante en que el código había inundado el hangar la fuente de este se había revelado. El sistema se encontraba ahora poblado de una flota que instantes antes no aparecía en ninguno de los auspex. Se trataba de una flota heterogénea y desordenada, pero con una capacidad destructiva fuera de toda duda, formada por embarcaciones de traidores al imperio y xenos, que comenzaba a desplegarse en formación de bloqueo en torno al mundo forja.

Las defensas planetarios se activaron rápidamente pero podrían contener durante poco tiempo a los invasores, que cada vez llegaban en mayor número. La llamada de auxilio del coro astropático inundó el inmaterium en busca de aliados y estos no tardaron en responder, las fuerzas del Imnperio estaban en camino, y Haximanides solo esperaba que no llegasen demasiado tarde, cuando un aliado inesperado apareció en su ayuda.

Las naves de los eldar, con su repugnante elegancia, brotaron de la telaraña en la retaguardia enemiga, atraídas por las misteriosas motivaciones de los xenos. Aunque menores en número, su mayor agilidad les permitió comenzar a hostigar las naves traidoras ganando así un tiempo de incalculable, la batalla por Armatus V había comenzado."


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   Las tropas caóticas de Lord Principe, de El Caos Prevalece, también ha expuesto su visión del conflicto.

La brusca desaceleración de la nave al salir del espacio disforme hizo estremecer cada cubierta y cada mamparo de la Gloria Imperial. Sin embargo, D´Sasters apenas noto una breve sacudida dentro su armadura de exterminador, que realmente fue provocada por un impulso neuronal de la pierna biónica al ajustarse a la inercia del cambio, un efecto secundario de la biocirugía. En realidad no era una armadura de exterminador como tal, como la que usaban los poderosos marines espaciales. Era una armadura artesanal muy modificada y con una capacidad funcional similar. Más pequeña, con más potencia en sus baterías y con muchos menos implantes neurales que conectasen el cuerpo con la armadura. Aún así es una armadura formidable.

      Le encantaba la fuerza que emanaba de la armadura, el poder que transmitía, el miedo que producía. Era una herramienta muy útil para un inquisidor del Ordo Malleus. La armadura, la insignia de su rango y su inteligencia ponían la galaxia a sus pies. Aunque siempre había necios que no sabían doblegarse ante la verdadera autoridad. La autoridad del Emperador, de las artes arcanas dominadas y del designio sagrado que orientaba su misión. Necios como Klomer.
      Maldito fuera Klomer, mil veces maldito por los poderes de la disformidad a los que adoraba. El Gran Comisario Klomer, antaño uno de los miembros más laureados del comisariado, ahora un traidor. Pero un traidor útil. Desde siempre sus apetitos fuera de sus deberes militares, por lo demás impecables, había rayado lo criminal, posiblemente lo herético. Es normal que los Poderes Ruinosos consiguiera atraerle, y en la rebelión del planeta Hyberia  Klomer llevará sus perversiones con las prisioneras a un punto de no retorno convirtiéndose  en un hereje. Y con él arrastró al caos a varios regimientos hyberos leales bajo su control. Tropas que ahora eran mercenarias para cualquier Señor del Caos, humano o no, que quisiera pagar su precio, en oro, sangre o esclavos.
      Estos regimientos hyberos habían sido declarados Traditor Diabulus, pero habían contraído una deuda con D´Sasters, al que creían un renegado, y este pensaba cobrársela antes de avisar a los Caballeros Grises necesarios para exterminarlos. El maestro Quixos tenía como uno de sus principales axiomas que cualquier arma contaminada por el caos debía conocerse antes de ser destruida, y que si se podía controlar esgrimirla contra el caos, que así su efectividad sería mayor. D´Sasters era uno de sus seguidores más entusiastas, al menos de sus escritos, ya que el gran inquisidor extremista había muerto varios siglos antes de su nacimiento.
      Ahora lo único que impedía sus aspiraciones en Armatus era Klomer. El plan es perfecto. Necesitaba los Caballeros Imperiales que el Mechanicum Obscuro había inutilizado en Armatus V para proteger a Berglorius, el joven cardenal que está destinado a ser el mayor Eclesiarca de la historia del Ministorum. 
      El plan se basaba en conseguir hacerse con las monstruosas máquinas. La Inquisición en teoría no puede tomar partido en las luchas intestinas del Ministorum, por ello actuaba cubierto por los mercenarios de Klomer, para que pareciera obra de las tropas algún Señor de la Guerra del caos ambicioso. Cuando fueran realmente necesarios los Caballeros Imperiales había pasado tanto tiempo que nadie reconocería estas máquinas con las de la casa que apoyaría a Berglorius. Casa hábilmente creada de la nada y con un huella legítima en el pasado. Pero Klomer quiere cambiar su elaborado plan, se cree que aún manda un poderoso regimiento de la Guardia Imperial cuando en realidad son los retales más depravados de uno.
      Pensativo, sacó a Revienta Cráneos del cinturón de su armadura y volteó distraídamente el mangual demoniaco. Finalmente tomó la decisión de dejar que Klomer creyera que podía influir en él. Lo importante es que consiguieran el objetivo, el cómo es secundario. En caso de que saliera mal podría ejecutar a Klomer sin más delante de sus hombres y crear un vínculo mayor con los hyberos renegados.
      En el Tarot había visto como varios destacamentos del caos y xenos pretendían tambien atacar Armatus V con diferentes misiones. Incluso una hueste del Mechanicum se dirigía al planeta para volver a controlar sus forjas violadas por sus archienemigos. Dicen que los caminos del emperador son insondables, D´Sasters no lo dudaba, pero creía firmemente en la causalidad y que en las cosechas del mañana siempre se siembran con las semillas del presente. Volteó una vez más el mangual sobre su cabeza y con paso decidido se dirigió al puente de la vetusta corbeta, había una batalla que ganar.

   Y el link a la entrada original.

sábado, 7 de septiembre de 2013

El puente

      Hace ya mucho tiempo empecé a escribir el trasfondo de mi capitulo de marines (cuyo nuevo Codex sale hoy a la venta), primero hice una suerte de Index Astartes, y con ello me puse a montar miniaturas pensando en el codex Astartes y en el vainillismo más puro para mi capitulo. Pero en un golpe de suerte (o no) y para mi sorpresa, mi capitulo de invención propia aparecía en último Codex Caos como excomulgado y enviado al Ojo del terror durante la Cruzada Insoldable el 321.M37, y  lo que es peor, convertidos en caníbales de Slaanesh que se autodenominan La Hermandad Corpus.

   Decidí que de aquel trágico suceso, algunas naves de la flota escapó a la corrupción, y escribí varios relatos cuya primera parte acabo con esta entrada. Para leer todo el trasfondo y los relatos previos a estos, solo tenéis que ir al Index Astartes de Los Centinelas.

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   El hermano Omar se precipito hacía el corazón del puente; la luz azulada inundaba todo y pese a los sistemas de visión mejorada de su casco y sus ojos genéticamente diseñados, apenas distinguía al pesado exterminador como una mácula en aquel universo azul.

   Tras breves segundos, los sistemas del casco mejoraron el balance de color, y pudo contemplar con estupor la escena que se desarrollaba en el vetusto puente. Un circulo de auxilias rodeaba al Bibliotecario jefe del Capitulo, el hermano Sheen, que estaba cubierto de sangre y rodeado por una cúpula de energía psíquica  Aquella cúpula lo protegía de los ataques de los auxilia, rayos de energía pura que crepitaba y explotaba en deflagraciones azules.

   No entendía absolutamente nada de lo que allí acontecía, la mayor parte de los auxilias del capitulo no tenían ni nombre, aunque todos estaban numerados para su rápida identificación. Algunos eran humanos corrientes con alguna habilidad o conocimiento técnico útil, y una buena fracción la integraban aquellos hermanos que habían sufrido la maldición de la semilla pero no habían muerto.

   Desde su origen, como todo miembro del capitulo sabía, la semilla genética que permitía crear Astartes, tenía una tara: reacciones genéticas impredecibles que solían acabar en mutaciones, crecimientos desproporcionados y en algunos casos, la muerte. Si el sujeto no sufría más que un crecimiento desproporcionado o mutaciones menores como chepas o enanismo, ingresaba en el cuerpo de auxilias para servir al capitulo como armero, piloto, enfermeros y cualquier función que pudiera asumir.

   Por ello, el hecho de ver al psíquico más poderoso que conocía batirse en duelo con los ayudantes de personal del Capitulo resultaba para el Capitán Tzu Woo una imagen difícil de digerir. Pero había detalles que no dejaban duda sobre quien suponía una amenaza, como los cadáveres destrozados del personal de puente y algún hermano caído pese a tener su servoarmadura intacta.

   Dos auxilias, hermanos gemelos reclutados en Classis IV hacía ya un buen puñado de años, le miraron al unisono para, en una fracción de segundo, inundar su mente con lo allí acontecido. Vio reuniones en zonas oscuras de la barcaza, donde los auxilian se unían en comunión psíquica para leer el tarot imperial. Vio años de rutinarios servicios menores, aguantando el ansía por la próxima reunión clandestina, o como unas breves palabras aparentemente inocentes o destacar un documento en una olvidada mesa cambiaba la estrategia y el destino de 1000 hombres. Finalmente, vio con lagrimas en los ojos la caída en la locura dentro de la propia nave, como habían defendido el puente y mantenido en un campo de éxtasis psíquico al poderoso Bibliotecario, al menos durante breves periodos de tiempo.

   Volvió a la realidad justo para contemplar la muerte del hermano Omar, el Bibliotecario Sheen lo envolvió en un torrente de energía pura, dejando la poderoso guerrero convertido en una armadura vacía carente de vida. A continuación, en un fluido movimiento, hizo un mortal arco con su espada psíquica, decapitando a uno de los gemelos auxilia. Con ello, su idéntico hermano y los más cercanos de sus compañeros salieron despedidos hacía atrás, golpeándose violentamente con los paneles de control del puente.

   - Fuego, fuego, fuego!!

   La enorme y vetusta sala se ilumino con cientos de fogonazos, que rodearon al Capitán Tzu en su carrera. Arremetió contra el maldito Bibliotecario, y le pareció ver que sonreía antes de golpearle a más de tres metros de distancia con un mero gesto de la mano. Tzu se encontró con el duro suelo, antes de poder incorporarse, sintió otro tremendo golpe  cuando su rival aterrizo sobre su pecho. Desesperado, braceo buscando un arma, agarró firmemente una empuñadura y barrió las piernas que le aprisionaban con el pesado martillo trueno del difunto hermano Omar.

  Con un ruido sordo el corrupto hermano Sheen cayo junto a él, desorientado por el ataque. Con un esfuerzo que hizo saltar todos los sistemas de alarma de su servoarmadura, aprovecho la inercia del martillo para elevarlo y dejarlo caer sobre el rostro desnudo del antes venerado psíquico, provocando su muerte con un desagradable crujido de huesos rotos.

   Tras el titánico esfuerzo, se incorporó aún en estado de alerta, pero las armas bajadas de sus compañeros y el silencio sepulcral solo roto por el llanto de los Auxilias heridos y exhaustos, le convenció de que lo peor había pasado.

   - Salgamos de aquí de una vez por todas - musitó.

   - Capitán - crepito la radio - hemos encontrado al Astropata Lazarus... o al menos creemos que son sus restos.

   Sin navegante sería imposible salir de aquel maldito sistema, su suerte estaba por tanto echada desde mucho antes de asaltar la nave. Como si leyese sus pensamientos, en gemelo vivo de los Auxilias se le aproximó.

   - Capitán Tzu Woo, gracias por acudir a nuestra llamada, tal vez yo pueda ayudar a que salgamos de aquí - dijo mirándole directamente a los ojos, cosa que no era habitual entre el personal de apoyo humano.

   - Ni los psíquicos más poderosos pueden mirar en la disformidad sin perder la cordura, pero gracias... por todo supongo.

   - No seré yo quién mire al éter Capitán, mi hermano lo hará por nosotros.

lunes, 26 de agosto de 2013

Zona mortalis, lista Saim Hann 1000 pts + trasfondo

   Como bien indica Willie en su propio blog, Orgullo Freak, en el pasado torneo de La Armada pude conocer a los creadores de la Zona Mortalis casera más currada que haya visto. Fui invitado amablemente a combatir en ella, una oportunidad que pienso disfrutar.

   Al luchar dentro de una nave, mis motos y vehículos estaban fuera de lugar, tendría que recurrir a la infantería. A toda mi infantería pese a ser a solo 1000 pts. La lista queda algo descompensada entre élite y linea, pero quitando a Fuegan y a otro Vidente pie, no tengo más infantes:


Cuartel General 190 pts
- Vidente (100) con lanza bruja (5) y Joya Espiritual de Anath´lan (15)- 120pts

- Guardián de Almas - 70pts

Élite 424 pts
- 6 Dragones Llameantes (132), uno de ellos Exarca (10) con Lanzallamas Aliento de Dragón (gratis) – 142 pts

- 5 Dragones Llameantes (110) - 110 pts

- 6 Arlequines (108), uno de ellos Gran Arlequín (20) con arma de energía, dos con Pistola de fusión (20), 6 Besos de Arlequín (24) - 172pts


Línea 386 pts
- 6 Vengadores Implacables (78), uno de ellos Exarca (10) - 88 pts

- 6 Vengadores Implacables (78), uno de ellos Exarca (10) - 88 pts

- 5 Guardias Espectrales, con Guadañas D (50): 210pts

Total: 1000

   "Viz´nta aclaro la mente tras el combate, pero no puedo alcanzar la serenidad necesaria para leer las runas hasta que no estuvo frente al portal a la telaraña, esperando silenciosamente siglos a que alguien hiciera uso de él. 

   La guerra había acabado en el abandonado sistema Classis Cuarta cuando el Hechicero caótico fue asesinado antes de la retirada del Imperio, dejando un sabor agridulce en ambos bandos.Había luchado hasta la extenuación, pero sería una irresponsabilidad dejar el planeta sin consultar las runas.

   El milenario portal a la telaraña estaba bien escondido en las laberínticas grutas del frió polo sur del planeta, pero si cabía la más mínima posibilidad de ser encontrado debía cerrarlo, aunque la mera idea la encogía el corazón.

   Respiro, cogió sus runas, y miro al éter. Sintió como su mente se despegaba del cuerpo, aunque todavía era suyo y la obedecía. Lanzó una runa sobre la miasma de colores, y su luz la reveló una imagen: una tosca nave humana, que llegaba tarde la batalla, se disponía a recoger a parte de los Astartes en retirada. Antes de que una colorida oscuridad la devorase, pudo leer en su casco "Tenacidad" en el bárbaro lenguaje de los Mon-Keight, cuya runa giraba frente a su cara desafiante.

   Tal vez todavía no era la hora de volver a casa. Aquellos engendros de los laboratorios de pesadilla humanos habían eliminado a muchos de sus hombres, infringiendo grandes bajas para contener su fuerzas e impedir que desequilibrasen una guerra encauzada a sus intereses. 

    Sonrió perversamente y miro a sus ávidos Exarcas y al silencioso Guardián de Almas que había guardado el portal durante la incursión. 

   - "Todavía no hemos terminado aquí"

sábado, 18 de mayo de 2013

Trasfondo para el IV Torneo de la Armada, El Vórtice de Classis Cuarta

   Para el cuarto torneo que organizamos los foreros de La Armada, la Almirante Lu se esta currando una campaña para dar un trasfondo al torneo. La idea es que los participantes que quieran aporten su parte del relato, su visión de los acontecimientos que se resolverán el próximo 6 de julio. Obviamente, yo no quería ser menos.


   La joven vidente salió súbitamente de su trance, lo cual era una sensación sumamente desagradable. Estaba trabajando junto a dos Cantores en su nueva motocicleta a reacción, a la que aún le quedaba mucho trabajo por hacer; y en aquellas ensoñaciones fruto del coqueteo con la disformidad que suponía el forjado del hueso espectral, algo llamo su atención, una macula en la negrura.

   Tenía que tranquilizarse y consultar a las runas; por lo que se disculpo a los ancianos Cantores de su clan, que ya eran viejos cuando brincaba joven y distraída hace siglo y medio, y tomo el camino hacía sus aposentos privados.

   Su clan no era ni mucho menos el más grande o poderoso del mundo astronave, pero al menos era de los pocos que crecía año tras año regularmente, algo esperanzador cuando tu especie flota a la deriva en el vacío rodeada por sus enemigos. Por ello su torre no se alzaba especialmente entre el resto, pero la esbelta espiga proporcionaba aún así unas vistas magnificas.

   En el aislamiento de la altura, el calor de su habitáculo y rodeada de las susurrantes gemas de sus antepasados; procedió a leer las runas. Se concentro en abandonar su cuerpo, en abrir su visión a la maraña de corrientes, mareas y estados que es la Disformidad. Introdujo pausadamente sus finos dedos en la bolsa de terciopelo azul que contenía las runas oseas, su mano se cerro y lanzó su contenido hacía la oscuridad.

   Salió una única runa, cosa extraña en la primera lectura, para mayor sorpresa se trataba de la runa de Caos. El poderoso símbolo de hueso iluminaría por un instante las mareas disformes, abriendo un claro en la locura que la permitió ver un viejo mundo exiliado, o lo que quedaba de él. Conocía el sistema, Saim Hann lucho hacía mucho contra los humanos cuando lo atacaron durante la infección que ellos llamaban "Cruzada", arrasaron el sistema y lo cubrieron de su perversa y horrenda tecnología.

   El Caos, de alguna forma, se encontraba presente allí. Volvió a meter la mano en la bolsa, el resultado no puedo ser más sorprendente. Aparecieron tantas runas que a duras penas pudo mantener la concentración, y menos aún percibir todos los detalles. Pero vio numerosas flotas en el inmenso vacío, de los más variopintos orígenes, pecios abandonados, contrabandistas, cargueros, flotas de combate, de saqueo, de comercio y de exploración; flotas Eldar, Monkeig, TAU y orkas. Las runas eran las correspondientes a casi todas las razas de la galaxia, todas ellas empezaron a girar lenta pero inexorablemente contra la primera runa del Caos.

   Necesitaba algo que uniera aquel rompecabezas, un motivo de porque la Disformidad le había mostrado todo aquello, el nexo que podría tener ella con aquel lejano sistema. Fue a lanzar más runas, pero entonces algo posó su atención en ella, algo antiguo, paciente y hambriento. Tan pronto como percibió aquella atención, tuvo que regresar al plano físico por su propio bien.

   Volvió en si de forma brusca y desagradable por segunda vez en tan breve periodo de tiempo, pero aquel miedo y frustración no quedarían flotando en la apatía, si quería respuestas, debía buscarlas en el plano físico. Partiría de inmediato con una fuerza pequeña y ágil  en aquel siniestro sistema ocurría algo que la había buscado, y no existen las casualidades en el universo.

lunes, 6 de mayo de 2013

La última batalla de Los Centinelas

   El Capellán Ramsey disfrutaba perversamente de aquel combate pese a lo desesperado de su situación. Estaban completamente copados, apenas quedaban una docena de hermanos junto a él; y si no fueran por la maquina de picar que era el hermano Omar ya habrían caído. Pero la armadura táctica dreadnought le protegía de los mordiscos y zarpazos de sus antiguos compañeros de armas, mientras su martillo subía y bajaba de forma incansablemente mecánica.

   Pero, al borde del colapso nervioso  y sin munición, sus existencias se limitaban a sobrevivir. Sintió un agradable cosquilleo cuando noto un cráneo ceder bajo el Crozius, empapado en sangre y restos de hueso, pelo y epidermis. Al menos moriría matando, el Emperador siempre era bueno con él. Por el rabillo del ojo vio como una de aquellas bestias, que se arrastraba con las piernas destrozadas por fuego de bólter, agarraba al desprevenido hermano Lucius por la cintura y lo hacía caer.

    Tan pronto estuvo en el suelo, se lanzaron sobre él sin orden ni concierto, inmovilizándolo por el mero peso de los cuerpos. Hubiera tenido aún una oportunidad si hubiera llevado el casco puesto, pero en la vorágine de las primera horas, cuando no sabían que estaba pasando, apenas habían podido equiparse adecuadamente. "Cuando no sabían que estaba pasando", como si ahora lo supiera.

   El hermano caído empezó a gritar y agitarse mientras le devoraban cara y cuello, pronto dejaría de resistirse. Si al menos su pistola de plasma aún funcionase... podría dar la paz del Emperador a sus hermanos caídos, pero la arcaica arma se había sobre-calentado y casi le arranca una mano de una fuga de plasma incandescente.

   Apenas estaba a 10 metros de la entrada al puente, último reducto de todo navío y el único lugar donde podían atreverse a soñar con una huida. El grueso del capitulo estaba desplegado en la superficie del planeta sobre el que orbitaba la flotilla del capitulo, pero la ausencia de comunicaciones y de respuesta a la petición de refuerzos de las primeras horas auguraban lo peor. Si pudiera llegar al puente...

   Evitó un abrazo que hubiera sido mortal dando un pequeño salto a la derecha, a continuación su Crozius dibujo un arco en el aire para terminar en un golpe contra la nuca de su rival, un golpe que hubiera matado en el acto a cualquier persona normal, pero que apenas aturdió al poseído Astarte que no hace tanto debía proteger de la maligna influencia de la disformidad.

   Se sonreía ante la prueba de su fracaso, justo antes de derribarla con un barrido y darle la paz que tanto buscaba con un certero golpe del Crozius entre los ojos. Cada golpe que recibían aquellos demonios era recibido con muestras de gran placer y una sonrisa en sus vicioso rostro; al principio le perturbo profundamente ese comportamiento, pero en cuanto la sangre empezó a correr, como siempre le pasaba, el se regodeaba de cada violento matiz y macabro detalle. Casi le daban ganas de unirse a esos gritos de placer, pero su conducta, y más siendo un Capellán, le hubieran puesto en el ojo de huracán .. claro que poco importaba todo ello ahora.

   Durante unos segundo pudo volver a mirar a los portones del puente, seguían saliendo extraños fogonazos de las rendijas, pero no se oía disparo alguno; lo que lo hacía todo más extraño aún si cabe. Rezaba al Emperador por poder abrir la maldita esclusa y poder entender que demonios pasaba en el centro neuralgico de la nave.

   Todos los sistemas de alarma de su servo-armadura se activaron cuando le derribaron, no sabía como ni que, pero había dado contra el suelo de espaldas y en esa situación pronto perecería devorado por sus insaciables muchachos. Todavía estaba tomando conciencia de la situación cuando una de aquellas bestias se le abalanzó. Pese a todo, era un Astarte y como tal se entrenaba a diario, sus géneticamente mejorados reflejos también ayudaron a interponer el Crozius entre su enemigo y él.

    La situación era muy delicada, cualquiera de aquellos seres podría quitarle el casco de un manotazo y entonces nada le salvaría. Ya tenía tres de aquellos asquerosos encima, todo había acabado y finalmente encontraría la muerte violenta que había buscado por media galaxia.

   De súbito escucho detonaciones, el avieso siseo de los lanzallamas y el sordo chasquido del plasma; un sinfonía de vida en sus oídos. Volteo al último de sus atacantes y se situó sobre él, juntando las manos formo una imparable maza y descargo toda la adrenalina y el miedo sobre su deformado rostro. No necesito un segundo golpe.

   Localizo su Crozius en el suelo, lo agarro firmemente y se irguió. Ese bastardo de Woo había salido vivo. Imposible. Tenía tantas preguntas como respuestas para él, pero no tuvo oportunidad.

   - "Hermano Omar, soy el Capitán de la decimotercera Compañía Tzu Woo, por tanto máxima autoridad viva del Capitulo. Al menos que entremos en el puente de una maldita vez y salgamos de aquí nuestro nombre quedará manchado para siempre".

   No necesitaba más explicación. La pesada armadura de exterminador, con sus casi 4 metros de altura, reaccionó sorprendentemente rápido. La carga del martillo hendió las ancianas puertas, y una luz azul deslumbro a todos los presentes.

domingo, 28 de abril de 2013

La toma del puente de La Centinela

   Mientras defino el nuevo enfoque que le quiero dar a Los Centinelas, sigo un poco con el trasfondo... por aquello de dejar las historias acabadas.

   Los relatos previos en el tag de relatos.
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   El hermano Capitán de los Centinelas Tzu Woo se posiciono sobre la gigantesca esclusa del hangar de carga, ideada para que los vehículos del capitulo pudieran accedes al hangar. Tras él, sus hombres, agotados e imperturbables; esperaban sus ordenes en perfecta formación. Tras el horror que habían sufrido, y el que tal vez les esperaba en los pasillos de su hogar; sintió la necesidad de comunicarse con ellos, de infundirles parte de su clarividente determinación.

   Era una sensación extraña, los oficiales de su capitulo no solían dar arenga alguna, era completamente innecesario para su comedido se decían  pero en ese momento su cometido estaba más allá de cualquier precedente. Incluso tomando el puente, salir del Ojo del Terror era de por si un suicidio, otra forma de perecer si evitaban morir a manos de sus mentores, amigos y hermanos. Y si conseguían huir, volverían a un Imperio donde estaban acusados de Herejía.

   Pero morir por nada en aquel planeta perdido de la luz del Emperador no reportaría nada a la humanidad.

   - "Una vez un hombre abordó una nave aún más antigua que esta, con el único objetivo de matar a un Hijo. Recordar que un hermano es menos que un hijo"

   Sintió la sorpresa de todos y cada uno de los supervivientes, desde niño tenía una asombrosa capacidad de leer el lenguaje corporal de los demás. Se arrepintió en seguida de haber hablado. Ahora la vergüenza y la duda se mezclarían con sus ya de por sí tormentosos espíritus.

   - " Por el Emperador".

   Todavía no sabía quién fue aquel hombre, pero pronto todos y cada uno de aquellos destrozados supervivientes, se unirían escalonadamente a la letanía.

- "Por el Emperador" "Por el Emperador"

    Por Él sea entonces, al cuerno con nosotros. La pesada puerta mecánica protesto y crujió al abrirse, nunca la había oído sin un estruendo de hombres trabajando alrededor, y aquel amargo gruñido mecánico en el sepulcral silencio le dio mal presentimiento.
 
   Y penetraron en las tinieblas. Había oído las viejas leyendas, antiguas historias que hablan de pasillos de carne, siniestras costillas descomunales, el enloquecedor latido de un distante corazón y esfinteres en vez de puertas que vomitaban horribles demonios.

   Por fortuna, el aspecto de la nave no había cambiado en tanto grado, es cierto que había marcas de combates, pasillos enteros ennegrecidos y oliendo a carne asada; pero nada sacado de las leyendas que rodeaban la Herejía. Solo impactos de bólter en las paredes y restos orgánicos sembrados aquí y allá.

   Marchaba en vanguardia con los Lanzallamas pesados asegurando su avance; de tanto en tanto interrumpían algún dantesco banquete, pero el sagrado fuego acababa con cualquier horror convirtiéndolo en dispersas cenizas que flotaban perezosamente en el aire. Avanzaban cautelosamente, pasillo a pasillo, sala a sala, sin encontrar oposición real.

Capitán Tzu Woo, el tiempo se acaba, el puente Capitán.

   La mitad de su ser echaba a correr, la otra mitad le gritaba que era una trampa obvia. Tuvo que tomar una decisión, y si eso es algo que sabía hacer. Le habían educado para ello los últimos 70 años.

   - "Harper, Dredd, Rei; conmigo; Sargentos Hares, Vasilis, Simakov, conmigo."

   Pese a lo sorprendente de la orden, los hombres reaccionaron al unisono, formado a su alrededor. El Sargento Hares abrió un canal de comunicación privado con él.

   - " Señor, el codex no contempla el..."
   - "El codex es lo más sagrado de mi instrucción, es tanto o más para mi como para usted, Sargento. Tenga Fe en Él y espere a morir con orgullo cuando sea necesario"

   Ojala tuviera tanta seguridad en aquella extraña escuadra como en sus despóticas palabras, pero la duda mataba tantos hombres como los proyectiles, no era un lujo que pudieran permitirse en ese momento.

   - "Dividanse en tres cuerpos, avancen a la armería y tomen lo necesario para ocupar y controlar la sala de maquinas, la enfermería y establecer grupos de búsqueda y destrucción por las cubiertas."

  Estableció un canal con los tres hombres que había elegido, dos hermanos tácticos y el Veterano de la Guardia Salveterra, que fue su Sargento en su primera escuadra táctica; necesitaba sus lanzallamas. También añadió a los tres Sargentos con diversas armas de combate cuerpo a cuerpo y potencia de fuego a corta distancia, vital para la lucha en los pasillos.

   "Conmigo", musitó mientras se abalanzaba contra los pasillos tan raudo como la servoarmadura podía, rápidamente dos hermanos con  lanzallamas flanqueaban al Sargento Vasilis, que avanzaba al frente blandiendo su espada de energía contra los pocos desgraciados que iban encontrando en su frenética carrera.

   Tras cada puerta les podía esperar una horda babeante que los consumiría antes de poder reaccionar, pero la suerte, el destino, los designios del Emperador o los movimientos de algún lúdico dios, les permitió llegar a la antesala de puente ilesos. Ilesos y justo a tiempo.

sábado, 9 de febrero de 2013

Más trasfondo: la reconquista de La Centinela

    Del viaje de regreso desde la superficie del planeta en el que volvió a nacer apenas guardaba recuerdo. Suponía que tras rearmarse e intentar hacer un recuento de tropas, habrían despegado del horror rumbo a lo desconocido.

    Sabía que no era más que una huida hacía adelante, nada le aseguraba que su propio hogar, la Barcaza que antaño fue el orgullo de los suyos, no abriera fuego en cuanto estuvieran a su alcance. Pero contra eso nada podía hacer, así que dejo de lado los pensamientos fruto de la adredalina, como le habían enseñado; dejo atrás a sus caníbales hermanos de armas, a la oscura y extraña compañía sin heráldica que le había salvado la vida, dejo atrás la sensación de ser un pelele de los dioses y se concentro en su misión.

   Mientras la Thunderhawk, llamada Espíritu del Emperador, salia del campo gravitico de aquel maldito planeta sin nombre, sopesaba sus opciones. Si la poderosa nave los hubiera querido abatir, ya lo habría hecho, señal de que la tripulación todavía era leal, o estaba ocupada devorando o siendo devorada.

el puente capitán

   Aún dudaba si realmente lo escucho aquella vez, de la segunda no tenía duda, pero de aquella, pese haber pasado 20 horas y 17 minutos, no estaba seguro. Fuera como fuera, solo tenía una opción. Las cañoneras Thunderhawk no eran naves de abordaje, solo podría desembarcar en los hangares. Sus hombres no habían abierto la boca salvo para dar el recuento de supervivientes, les pareció fútil hacerlo de bajas. Estaban adiestrados, no, educados; para no usar las comunicaciones durante el combate salvo para dar concisa y útil información militar. Obviamente, ante semejante situación que acaban de soportar, nada útil podría decirse.

    Aún así, como Capitan, debía informar a sus hombres.

   - "Inminente desembarco. El objetivo primario es asegurar una cabeza de puente en los hangares, el objetivo principal es tomar el puente y asegurar el control de la nave. Disparar sin dilación a cualquier elemento hostil, provenga de donde provenga"

    Paso al canal interno de los pilotos, la barcaza estaba convirtiéndose de un punto en la oscuridad a un muro insoldable demasiado rápido.

   - "Aproximación oculta, mantengan la posición a 300 metros del vomitorio del hangar y aguarden ordenes"

   Inmediatamente se redujo la velocidad. A muchos comandantes y soldados con los que había luchado les sorprendía que los Centinelas nunca respondían a sus oficiales ni con un mero "Si, señor". Cuando le habían preguntado por ello, sencillamente respondía que un Centinela no respondía a las ordenes, las ejecutaba en el momento.

   Ordeno al piloto tomar distancia con los hangares, los augurios electrónicos mostraban múltiples individuos, la mayoría reunidos en corros, además de algún incendio de poca envergadura. Perfecto, no habían tomado una firme posición defensiva, aquellos seres no solo se habían abalanzado para devorarlos, muchos de ellos disparaban sus armas, ya fuera por la reminiscencia de su férrea instrucción o por un conato de diabólica conciencia; pero si les sorprendía el ataque no podrían montar una defensa efectiva a tiempo.

 -"Escuadrón, desplieguen a mis flancos, avanzamos hacía el hangar barriendo la cubierta defensiva automatizada, fuego ligero, evitar daños materiales que comprometan la estructura. Una vez en la cubierta de hangares, fuego de cobertura a las tropas de desembarco"

   Como si fueran reflejos de una única nave en un laberinto de espejos, las Thunderhaw se colocaron a derecha e izquierda del Espíritu del Emperador, en cuanto estuvieron alienadas; avanzaron al unisono a vertiginosa velocidad. En apenas segundos pudo observar los resplandores de los cañones láser, unos segundos más tarde una luz intermitente le indicaban que los bólter pesados empezaban a barrer de proyectiles las torretas defensivas, la mayoría operadas por servidores mecánicos.

   Al estar en el vacío, no le llegaba sonido alguno más que el rumor de los viejos motores de la cañonera operando a todo gas, hasta que cruzo las pantallas que aislaban el hangar. La nave estallo repentinamente en una explosión sonora. El chasquido de los cañones láser acompasaba el incesante ritmo de los bólter pesados, mientras un coro de impactos de bólter contra la Thunderhawk emulaba la más feroz de las granizadas.

   Las pantallas de la barcaza eran objeto de reverencia entre el Adeptvs Mechanicus de Marte, mantenían la atmósfera en el hangar pero los objetos sólidos pasaban, siempre y cuando las pantallas no estuvieran en modo de combate, entonces solo pasaban los objetos que portasen un disruptor con la señal adecuada, cosa que por supuesto disponían los vehículos del Capitulo. No pudo evitar durante un segundo pensar en las Cañoneras que aún estaban en el planeta.
 
   -"Desembarquen. Asalto total. No dejar heridos entre ellos"

   Pocos segundos antes de que se posarán las metálicas bestias que les habían llegado hasta allí, se abrieron los portones, de los que emergería una gris marea de muerte. Tras el infierno del que habían escapado aún en la piel y en la sangre, y con el apoyo pesado de las Thunderhawk, tomaron el hangar en 3 minutos y 25 segundos, momento en que eliminarían al último de aquellos seres.

   Él no bajo en la primera línea, las bravuconadas inútiles se las dejaba a hermanos de armas más irresponsables como los Lobos Espaciales y los Ángeles Sangrientos. Cuando se unió a sus hombres tenían el campo bajo control, y acababan con los últimos conatos de resistencia. Sus antiguos hermanos no habían intentado montar una defensa eficiente, cosa que no hubiera sido imposible durante al menos 20 minutos; pero se habían avalanzado contra una barrera de fuego concentrado entre risas y restos humanos.

   Sintió asco y se reprendió enseguida, debía concentrarse. El peligro de minusvalorar a su rival era obvio, por lo que intento concentrarse, empezaría por deducir todo lo posible de su entorno, tristemente familiar. Ni sus pilotos ni él mismo habían podido contactar con el puente, pero no perdía la esperanza de que se hubiera realizado una defensa eficiente en el último reducto de toda nave.

   Ojeando los restos se dio cuenta de algo.

   -"Una de cada dos escuadras de combate, buscad algún resto de auxiliar con marcas de haberse convertido"

Capitán Woo! El puente!

   Continuará... 

miércoles, 23 de enero de 2013

Continuación del trasfondo.

   Cuando comencé el proyecto del capitulo, escribí  un breve trasfondo con las ideas que tenía en la cabeza, nada especialmente original la verdad. Pero la denostada GW me dio la idea cuando, en el último Codex Caos, publicó una lista de capítulos excomulgados entre los que aparecían Los Centinelas.

   Aunque obviamente es tan sencillo como ignorarlos, me comentaron que mi capitulo teóricamente fue castigado a una cruzada en el Ojo del Terror donde sucumbieron a Slaanesh y al canibalismo. Una historia perfecta desde la que coger a mis tropas y darles una historia hasta la actualidad.

    Quería alejarme del formato más esquemático de la descripción del Capitulo para seguir narrando su historía de forma narrativa, por lo que mi Capitán  Tzu Woo, contará su propia historia para dar trasfondo a mis miniaturas.

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982.M41
Puente de mando del "Centinela", Barcaza de origen desconocido.


   La negrura del espacio reflejaba la más obsoluta de la nada contra las mamparas del puente de mando, nada salvo la perdida mirada del Capitán Tzu Woo, que buscaba respuestas donde nunca las encontraría. Al menos habían salido de la Disformidad y la mera visión de la negrura perlada del espacio le tranquilizaba.

   Todavía se encontraba empapado en sudor y hollín del combate más meritorio, complejo y duro de una larga vida de luchas, aunque irónicamente también  había resultado el más trágico, carente de honor y gloria; y horrible de los que jamas hubiera o fuera a librar.

   En las últimas décadas había vivido en la más pura rabia, contenida en lo más profundo de su ser, tal y como se le había entrenado en una marcial educación que consideraba las emociones el peor de los enemigos de un soldado. Pero si la Voz del Emperador les castigaba a una misión suicidad en el Ojo del terror, ¿Quién era él para cuestionar la voluntad de Emperador? Le habían educado bajo su sabiduría y había entregado su existencia a servirle de la única manera que sabía, imponiendo su voluntad por toda la galaxia a sangre y fuego.

   Por eso la falsa acusación de herejía fue peor que cualquier impacto de los que sus carnes hubieran probado. Había luchado junto a hermanos Astartes de dudoso honor, pero él hubiera hecho todo lo necesario para cumplir sus ordenes, incluso luchar junto a Xenos u otros Astartes de los que nadie respondería.

   Ordenes, algo que ahora se le antojaba extraño. Ya no había nadie por encima suya en la cadena de mando para dárselas. Sus superiores habían caído en combate... o algo mucho peor les había ocurrido. Tuvo que ser la disformidad, algo horrible pasaba en aquellos planetas; algo tan odioso, antinatural y hambriento que se hizo con la mayoría de sus hermanos en segundos. Los que no se transformaron lucharon con valía, pero aunque aún no era capaz de asimilarlo, fueron devorados por sus propios hermanos.

   Él mismo había tenido que abatir con su fiel bólter a dos miembros de su escolta. Dos Veteranos con los que había servido en todos los infiernos de la galaxia, que se volvieron contra él como seres rabiosos. Lo peor fue ver como gozaban con cada proyectil que les destrozaba el torso. Gracias aquello al menos entendió que estaban solos, que era inútil intentar alcanzar los retazos de humanidad que pudieran quedar en aquellos seres.

   Tras ello todo sucedió muy rápido, tanto que rememorarlo, además de doloroso, le resultaba terriblemente  difícil. Sabía perfectamente que el combate había durado el equivalente a 32 horas y 43 minutos de Terra; pero en ese momento hubiera jurado ante el Emperador que llevaba años peleando. Por fortuna, en cuanto la situación ser torció más allá de lo imaginable, su omnisciente entrenamiento le hizo reaccionar sin dilación  Si conseguía llegar a las Thunderhawk, y alguna todavía operaba, tendría una ventana de oportunidad de llegar a la Barcaza que había sido su hogar desde los 7 años.

    El problema era salir de aquella batalla... masacre, realmente estaba siendo una masacre. Recordaba haber disparado incesantemente, con sus conmocionados hombres hombro con hombro haciendo lo propio. Su horror y el de sus tropas ante la locura caníbal de sus propios hermanos se convertía en imparable y preciso odio, abatían decenas de enemigos por minuto, pero su situación era más desesperada a cada segundo.

    Sí que recordaba con nitidez la primera vez que los vio. Ya había asumido que le quedaban menos de 5 minutos de vida, y ya solo se concentraba en llevarse a todos aquellos bastardos engendros babeantes de sangre antes de convertirse en el festín de alguno de ellos; cuando,de forma completamente inesperada, el más próximo a su flanco sencillamente reventó. Pronto sus infernales camaradas empezarían a caer a su alrededor bajo precisos disparos de bólter.

   Su primera esperanza, que no duro mucho, fue ver a sus hermanos y camaradas eliminando los falsos demonios que les habían sustituido. Pero solo pudo vislumbrar a tres Astartes, sin icono reconocible alguno, solo huesos y llamas decorando una armadura negra mate que no reflejaba la luz de los múltiples fuegos que le rodeaban.

   Por primera vez desde que fue nombrado miembro del capitulo por derecho propio, se quedo paralizado. Aquella misteriosa, precisa y brutalmente efectiva fuerza de combate, les estaba abriendo un camino por el que no se había permitido ni soñar desde hacía horas. Intentó contactar por radio en todos los canales de los que disponía, incluso se quito el casco temerariamente para gritarles; pero fue todo el exceso que se permitió antes de retirarse rápida pero ordenadamente hacía las Thunderhawks.

   Apenas media docena de las impresionantes cañoneras de desembarco estaban operativas. Eso era mentira. Sabía que las demás funcionaban, pero el problema eran sus tripulaciones. El Emperador al menos le otorgo la gracia de que sus ahora malditos hermanos que las tripulaban estaban  ocupados en sus macabros festines, abandonando las naves a su suerte y negando a sus nuevos aliados el apoyo aéreo que hubiera resultado funestamente definitivo.

   Con los escasos supervivientes que quedaban agotados, heridos y ensangrentados, había escapado del más terrible e increíble de los infiernos, solo para aterrizar en otra terrible prueba más.

    Continuará...

   

lunes, 17 de septiembre de 2012

Trasfondo revisado.

Tenía que revisar el trasfondo antes de ponerme al 100% con las minis, y gracias a unas lecciones de Ghotic de Elmoth en La Armada, he corregido los nombres de los oficiales y detallado algo la composición de la flota.

Esta todo en la página del Cápitulo de este mismo blog.

sábado, 14 de mayo de 2011

La defensa del Guardián de Almas

     Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana... no, en serio. Ya hará unos 5 años que participo en el foro de La Armada, donde nació este blog. Allí he conocido a unos cuantos jugadores de 40k, algunos de ellos sin grupo de juego fijo (como yo), por lo que quedábamos entre nosotros para echar partidas sueltas (estuve más de un año sin ganar una xD).


     Desde hace bastante, Keyan Sark, de Plástico y Metal, ideamos jugar una campaña narrativa que comenzó con la defensa del Mechanicus de un extraño artefacto eldar encontrado en el planeta Golgotha. La batalla completa la podéis ver en esta entrada del blog, pero en resumen los Adeptus Astartes lograron defender el objeto en cuestión.


     Posteriormente, y gracias a la entrada de unos cuantos 40mileros más en el foro, la campaña prosigio reciclándose en post de "quedadas", pero la historia se desdibujo hasta acabar en el olvido.


     Hace poco, Keyan Sark, Shargaz, Tulark y yo decidimos retomarla, usando un método narrativo pero dividiendola en varias rondas in crescendo hasta una batalla de apocalipsis final..


     Para retomar la historia, cito el recopilatorio escrito por Shargaz y posteado ya por Keyan en su blog:


     "Entre las ruinas de la ciudad Imperial de Via Dolorosa, en el planeta Golgotha, tecnoadeptos Imperiales descubrieron un artefacto ancestral Eldar que resonaba en frecuencias extrañas. El Adeptus Mechanicus envió a un Magos Prime de la Divisio Archaeologis para investigar el artefacto y hacerse con sus secretos.

     Los Eldar no eran ajenos al descubrimiento arqueológico, y no estaban dispuestos a que los Mon Keigh pusieran sus bárbaras manos sobre ellas. Una hueste de guerra Eldar del Mundo Astronave de Saim-Hann se encontraba cerca de Via Dolorosa p
ara recuperar lo que es suyo y caminar sobre los cadáveres de los pretenciosos humanos. Sin embargo, una partida de Ultramarines pudieron rechazar a los Eldar y permitir la extracción del artefacto denominado como la Llave Estelar.








     Sin embargo, los Eldar volvieron a intentarlo en el planeta Osternitz, donde la comitiva del Mechanicus debía hacer escala para reaprovisionarse. Un destacamento de los Guerreros Fénix, del Adeptus Astartes, desplazado hasta allí por órdenes del Inquisidor Torquemada logró rechazar el segundo intento a costa de las vidas de muchos hermanos de batalla.

     Finalmente, la Llave Estelar consiguió llegar a unos laboratorios secretos del Adeptus Mechanicus, situado a centenares de metros bajo tierra de la luna yerma de Gravin IV. Los tecnoadeptos de Marte pronto descubrieron que el artefacto arcano parecía un sistema de disparo de un arma. Si bien en si mismo no parecía tener nada especial, el hecho de haber sido encontrado en una cámara secreta tan bien protegida, les hizo sospechar que estaban tras la pista de una poderosa arma.





     Los grabados de la cámara de la Llave, registrados en holovideos, fueron transcritos. Hablaban de un dios protector que defendía a los Eldar de los Necrontyr. El Guardián, como era llamado, usaba su lanza de luz para someter a las perfidas criaturas mecánicas que buscaban la destrucción de todo ser vivo, expulsándolos al averno.

     Excitados por la posibilidad de haber descubierto un “destructor de planetas” de un poder incalculable, los tecnosacerdotes iniciaron la búsqueda del Guardián. Al ser evidente que los Eldar no iban a cejar en su empeño de evitar que lo encontrasen, solicitaron ayuda nuevamente al Capítulo de los Ultramarines.

     Sin embargo, el Inquisidor Torquemada, al ser informado, comenzó a temer que tan arcana arma pudiese estar imbuida de los poderes del Caos. Por otro lado, si las sospechas de los tecnosacerdotes eran ciertas, un arma tan poderosa podría ser muy útil para defender los sectores estelares próximos al Ojo del Terror. Torquemada contactó con los Guerreros Fénix solicitando por orden Inquisitorial que buscasen evidencias del arma y vigilasen de cerca a sus hermanos Ultramarines. No estaba dispuesto a permitir que los tecnoadeptos despertasen poderosas fuerzas oscuras en un afán ciego por descubrir los terrores tecnológicos que los Eldar crearon hace eones, antes de La Caída.



     Y mientras todos estos acontecimientos se ponen en marcha, en el planeta Golgotha, bajo las excavaciones arqueológicas, a cientos de metros de profundidad, una conciencia que llevaba milenios dormida, despertó. Al romper los sellos de la cámara secreta, los científicos habían anulado el campo de estasis que mantenía encerrado al Señor de los Necrones. La oscura cripta de obsidiana fue cobrando vida poco a poco. Larga había sido su espera. El momento de la venganza estaba cerca. Todo había cambiado mucho desde la última vez que se enfrentó a los Eldar en una batalla desesperada por evitar la trampa que esas miserables formas de vida les habían tendido. Pero aun así reconocía el planeta, reconocía los restos de las construcciones eldars,
reconocía la sucia vida que inundaba su superficie... 



     Pero algo había cambiado...


Dibujo de Obrotowy de Devianart




    La primera ronda, a patrullas, esta prácticamente jugada, en breve los informes.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Siguiente paso: tablero y escenografía

      La emancipación me ha traído muchas cosas, nuevas responsabilidades, nuevos horarios, nuevas rutinas... pero también un espacio como no tenía en casa de mis padres.

     Ahora tengo el espacio necesario para poder montar mi propio tablero, algo que será tan sencillo como tres tablones de 120x60, con uno de sus lados pintados con gris texturizado del que se usa en bricolaje (esto próximamente) y el otro lado liso para poder poner el tapete verde que comercializa GW y que tuve la suerte de ver y probar en el pasado torneo Amigos de la Logia.

     Pero una buena superficie de juego no se limita a un tablero diáfano y gris, necesito escenografía. Podría adquirirla ya hecha de diversos fabricantes, con diversos precios y calidad, pero la economía no esta como para ir despilfarrando, por lo que la idea es construir el máximo de elementos posibles con materiales de desecho o muy baratos.

     Lo que no quiero es que mi (futura) escenografía sea el batiburrillo habitual de edificios destruidos (en el cuadragésimo primer milenio solo hay esquinas, que decía un usuario de La Armada). Creo que lo más estimulante y motivador de este mundillo es escribir tu propia historia dentro de el universo que se nos da de plataforma.

     Por ello crearé una temática que cada elemento de escenografía tiene que resaltar,  y que la suma de todos sobre la mesa cuente a grandes rasgos una historia; un porqué mis tropas matan y mueren por ese pedazo de terreno gris.

    En estos casi tres años he ido decorando las peanas con diversos elementos que repetía una y otra vez para crear cohesión: las tuberías, el liquido verde que sale de ellas, los cristales verdes y las rocas son los elementos más comunes.

    Con esas premisas, este es el contexto de la mesa que usaré de base para los elementos que vaya creando:

"En los viajes del Primarca de los Hijos del Emperador Fulgrim, durante el proceso de su caída al dios del placer, su expedición encuentra una serie de mundos vírgenes Eldar, llenos de vida y recursos para poder establecer de nuevo a una raza que había perdido sus mundos natales en La Caída.


    Según va tomando tierra en estos mundos, el aún leal Primarca se queda maravillado de su belleza y la cantidad de vida que albergan, no dando parte de su existencia a un Imperio que pasaría a industrializar el planeta para extraer todos los recursos disponibles y colonizarlo con grandes y grotescas ciudades colmena. Finalmente, el Primarca tiene conocimiento de que esta siendo observado, y entabla unos contactos con el mundo astronave de Ulthwe que desembocan en un encuentro con el ya Vidente Eldrad Ulthran.


     Como no quiero meter spoiler a los que no hayáis leído "Fulgrim" , digamos que este encuentro acaba de forma violenta, y Fulgrim se retira del sector no sin antes ordenar el bombardeo vírico de todos y cada uno de los mundos vírgenes Eldar.


     Uno de estos mundos era especialmente rico en una serie de minerales muy útiles como combustible y cuyos derivados son de gran valor en la industrial Imperial actual, por lo que cuando el Mechanicus redescubrió el planeta, rápidamente mandaron colonias mineras que explotasen los recursos del planeta. Por desgracia el planeta no disponía de atmósfera, por lo que los impactos de meteoritos eran comunes, como mostraban la gran cantidad de cráteres de su superficie. 


     Las colonias tendrían que establecerse por tanto bajo tierra, lo que no suponía mayor problema logístico que el de una inversión inicial un poco más alta, que aún así suponía menor esfuerzo que el crear una atmósfera en el remoto planeta.


     Pero cuando las avanzadillas del Mechanicum empezaron a excavar en la gris superficie, empezaron a desenterrar estructuras esbeltas de color hueso, que sorprendentemente conservaban restos de vida microscópica a su alrededor, pequeñas islas de tierra fértil entre un mar de ceniza gris.


     Por desgracia, las comunicaciones se han visto interrumpidas, no hay nuevas señales desde el futuro mundo minero, y actualmente no hay muchos recursos disponibles en el sector para averiguar que a sucedido, por lo que seguirá siendo un misterio hasta que alguna misión de investigación pueda hacerse con un caso que sería rápidamente ignorado si no fuera por los inmensos recursos que ofrece el yermo planeta"
  
     Con esta breve, típica y estereotipada historia puedo construir la escenografía siguiendo unos patrones. Muchos cráteres, que gracias al método de Eldarplayer en Alaitoc, llevo siete por menos de un euro (los siete):


     Además, he comprado tarteras de aluminio de otros dos tamaños para dar irregularidad al planeta.

    Entre los elementos futuribles habrá vallas de aluminio, restos de arquitectura eldar a medio desenterrar, una plataforma de aterrizaje eldar completamente desenterrada, entradas a las minas del Imperio, etc...

    De momento tenemos siete cráteres, seguiremos informando de los avances... espero que para este verano alguna misión de reconocimiento Imperial pueda a ver que demonios ha pasado en este perdido y gris planeta...

sábado, 28 de agosto de 2010

Relato previo al apocalipsis...

 Para poder justificar la extraña alianza que me unirá a Eldar Oscuros y Necrones, he creado este relatillo...

   La Vidente Al´Speek sintió como su veloz Vyper modificada protestaba con un crujido tras el brusco cambio de dirección, noto la torsión del chasis de hueso espectral como si estirase su esbelto cuerpo. Normalmente no conduciría a tal velocidad por el interior del mundo astronave, pero en esta ocasión era diferente.
    
   Se encontraba  emocionada e impaciente como no lo había estado en los últimos tres siglos, ya que pese a la juventud que ostentaba para los estándares de su raza, la Senda del Brujo en la que se encontraba atrapada la había hecho madurar mucho más rápido que sus iguales de su generación. Se había convertido en una de las Videntes más jóvenes de Saim Hann, y tras la muerte de su madre, había heredado el Matriarcado de su clan mucho antes de lo que hubiera deseado.
     
   Llego a una pálida plataforma donde descansaban en una gravitación perezosa una docena de motos rojas más, todas reconocibles para ella tras un rápido vistazo por las inscripciones de los carenados.  Descendió grácilmente de su nave, desconectando las conexiones psíquicas que la unían a los controles y que hacían que solo ella pudiera pilotarla. Su larga túnica carmesí entonaba un monótono rumor cuando rozaba el suelo, y los portales que daban a los templos especialistas pasaban rápidamente a su lado mientras bullían de actividad.
      
   No recordaba cuando se produjo la última visita de un Señor Fénix a su mundo, pero además la relación del Dragón con Saim Hann era especialmente estrecha, grandes eran las gestas que había obtenido junto a los jinetes salvajes, y para ella era un honor sin precedentes que hubiera elegido el templo de los Dragones Llameantes bajo la protección de su clan.
    
   Su larga meditación sobre la naturaleza del conflicto que la había enfrentado a sus hermanos de Alaitoc hacía pocos meses la había tenido confinada en la Cámara de los Videntes de Cristal, y por ello era la última en llegar al conclave que se estaba produciendo en el austero y  espartano templo.
  
   Cuando llegó, el Autarca Sínope y su propio padre, el Vidente del Destino Leibasil, ya se encontraban con los Exarcas del templo y el propio Señor Fénix. La presencia de Fuegan, la Lanza Ardiente, era imponente incluso sentado en el suelo, con las piernas cruzadas, como se encontraba el Maestro de Exarcas.
    
   Su armadura refulgía con el característico color verde de los Dragones de aquel templo, sin duda como símbolo de las raíces del propio santuario en aquella legendaria figura. Le flanqueaban los dos Exarcas que Al´Speek bien conocía, vestidos con sus sencillas túnicas ceremoniales. Era un contraste tremendo encontrar a tres figuras con tanto potencial destructivo como el que guardaban aquellos tres seres transmitiendo una calma serena y resignada, si bien la posición corporal de su padre y del Autarca Sínope le decían a la joven Vidente que algo les contrariaba de sobremanera, rompiendo la armonía psíquica de aquel circulo.

-          Mi señor, nos honra de forma indescriptible con su presencia en nuestro templo – dijo la Matriarca del clan tras una prolongada reverencia.
    
   Los dos dignatarios de su propia sangre la invitaron a sentarse, pues aunque ella misma ostentaba el poder en el clan, introducirse en una reunión ya comenzaba era algo impropio de hijo de Asuryan.

-          Gracias mi señora – la voz de Fuegan resonaba con mil ecos tras su incandescente casco- pero me temo que no podré permanecer aquí mucho tiempo. Nos espera un extraño y repugnante conflicto, donde tendremos que ayudar a los durmientes a acabar con los advenedizos Mon-Kei
    
   La mera afirmación dejo contrariada a la propia Vidente, su propio clan se había enfrentado a los ancestrales Necrontyr hacía relativamente poco, y había perdido hombres muy valiosos en aquel enfrentamiento, incluido un Exarca de los valerosos Dragones.

-          Esa no es la peor parte –musito su padre en con tono perdido y ausente- tendremos otra ayuda impensable, tanto, que seré yo mismo quien se una a los Vengadores para ayudar a nuestros hermanos a pasar por el vil trance que nos espera

-          Antes de partir a buscar la oscura ayuda que nos espera, la Troupe de la Telaraña ha sido clara–la voz del Señor Fénix no dejaba espacio a la duda o la réplica- los durmientes deben hacerse con el control de Pourdescous para que su mal sea el menor de los posibles.  Debemos aliarnos con el mal para un futuro mejor, debemos ser el mal para un futuro mejor.

lunes, 28 de junio de 2010

Trasfondo original

Antes de entregarme a Saim Hann, mi ejercito eldar nació como representación de un mundo astronave independiente: Melano. Posteriormente, el esquema rojo y hueso, y mi inclinación a las motos y vehículos, me llevo más y más hacía Saim Hann, cuando el ejercito del estudio de GW era Biel Tann y los "eldar rojos" no estaban tan trillados como ahora.


Repasando archivos para añadir al blog, he encontrado los dos relatos (una intro y uno de combate) con los que nació mi decisión de coleccionar esta raza. 





Melano

Dicen que los mundos astronave Eldars son como un puñado de gemas esparcidas en una tela de terciopelo negro, pero de estas joyas una reluce con especial brillo.

En el sector que el joven imperio mon-keigh denomina Tempestus, se encuentra uno de los mundos astronave menos conocidos para el imperio, no hay informes de grandes campañas en las que se hayan identificado estos Eldars, y las escasas incursiones en las que constan los informes son granos de arena en la playa infinita que es el Administratum.

Este mundo astronave, que para los escasos humanos que lo conocen, se denomina Melano, es uno de los pocos que sobrevivieron a duras penas  a La Caída, gracias a la previsión de sus fundadores. Antes del advenimiento del Gran Enemigo, unos pocos tuvieron la premonición de lo que se gestaba en la disformidad significaría el final de su modo de vida, y puede que el final de su propia raza.

Uno de aquellos elegidos para salvarse junto a unos pocos hermanos era el mecenas Silmash de la familia Al´Melano, cuyo amor desenfrenado por el arte en cualquiera de sus formas le llevaba a promover y ayudar a cualquier talento creador de su mundo natal. Al ver que pronto todo lo que conocía desaparecería, inicio la construcción precipitada del mundo astronave que le permitiera la huida, y en el intento de sobrevivir, reunir toda expresión artística que le fuera posible.

Por ello, Melano es una de las más brillantes joyas Eldars, en las que el arte es apreciado como punto de partida de la nueva hegemonía Eldar que se adviene sobre el resto de razas usurpadoras. Hay que tener en cuenta que un Eldar es capaz de llevar hasta la perfección cualquier faceta de la vida, por ello, arte para un Eldar engloba desde bellos fonogramas hasta los ornamentados sables de energía con las que las Espectros Aullantes dan muerte a sus enemigos, pasando por las representaciones que los arlequines les regalan, y el estudio y aplicación del arte de la guerra.

Los propios Arlequines respetan con orgullo el amor desenfrenado de sus congéneres por su arte, por lo que son visitantes más asiduos que en el resto de mundos astronave.

Cuando algún explorador o vagabundo del mundo astronave tiene conocimiento de un objeto Eldar en posesión de los mon-keigh, o de alguna otra joven e ignorante raza, semejante ofensa es comunicada al consejo de videntes de Melano, que normalmente organizará una operación digna del mejor cirujano para recuperar dichas reliquias sin despertar mucho revuelo.